Acerca de nosotras ·

viernes, 28 de noviembre de 2014

Reflexionando sobre las intromisiones en nuestras vidas

Pro-vida par el no nacido y Pro-muerte para el nacido  obra artistica de Barbara Kruger 
“El tema del aborto es tratado de una forma curiosa por decirlo menos: se entiende que la vida que esta dentro del vientre materno es un asunto público (siendo un tema estrictamente privado), pero una vez nacida la criatura, se convierte en un tema privado (siendo que es un asunto público). Por esto, el costo económico y la energía necesaria para criar un hijo o hija los debe solventar la madre biológica, sin que el estado le de un solo peso en ayudas económicas, educación, salud. ¡Y al mismo tiempo, la mujer no puede decidir sobre su propia biología!”

Disidencia Sexual
Revista digital de la CUDS. Editorial 3/04/2008
Leer más...

jueves, 27 de noviembre de 2014

La Violencia En La Televisión y El Cine Es Perjudicial Para Los Niños



Cuarenta años de investigación  han llegado a la conclusión de que la exposición repetida a niveles altos de violencia en los medios de comunicación les enseña a algunos niños y adolescentes a resolver los conflictos interpersonales con violencia, y, a muchos otros, a ser diferentes a esa solución. Bajo la tutela de los medios de comunicación y a una edad cada vez más temprana, los niños están recurriendo a la violencia, no como último sino como primer recurso para resolver los conflictos.
En publicaciones profesionales que no suelen llegar al público general, hay miles de artículos que documentan los efectos negativos de los medios de comunicación en la juventud, particularmente los efectos de violencia que muestran. Los niños que ven televisión durante más horas son más agresivos y pesimistas, menos imaginativos y empáticos, tienden a ser más obesos y no son tan buenos estudiantes como los niños que ven menos televisión. Cada vez es mayor la preocupación por el hecho de que se ha mantenido oculta la "historia real" de la violencia en los medios de comunicación y sus efectos en los niños.
Es entonces donde entramos en la Teoría de la Aguja Hipodérmica (Laswell, 1920), la cual nos menciona que los medios de comunicación nos “inyectan” la información que ellos desean, y nosotros como espectadores la tomamos como verídica sin necesidad de comprobarla, además, legitima la capacidad de éstos para moldear conductas y estimular a las masas para que éstas respondan como a un grupo sin criterio que puede ser manipulado por los medios, los cuales, a su vez, son instrumentos de los poderes públicos y privados.
Al dirigirse al Comité Senatorial de los Estados Unidos para asuntos gubernamentales, Leonard Eron, autoridad en el tema de la influencia de los medios de comunicación en los niños dijo: “el actual nivel de violencia interpersonal se ha visto verdaderamente disparado por el efecto a largo plazo producido por la exposición de muchas personas a un dieta intensiva de violencia televisiva cuando eran niños”

Ángela Treviño Martínez…
http://www.buenastareas.com/ensayos/La-Violencia-En-La-Televisi%C3%B3n-y/2537040.html

Leer más...

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Ines : ¿Quién se responsabiliza por la vida de las mujeres?


“Ha sido de tocarse esos hilos de la T”

Inés era una mujer joven, tenía 23 años, y una hija de 6, era soltera. No quería más hijos, había tenido a su niña muy joven y no quería más responsabilida des. Tenía un novio y su vida sexual era placentera. Necesitaba un método anticonceptivo seguro. Alguna vez uso anticonceptivos hormonales y no le gustó, se sintió mal, y busco otra opción en esta ocasión.
Pidió una consulta en un servicio de salud y luego de una consejería decidió ponerse un dispositivo intrauterino llamado T de Cobre. Se lo pusieron durante la menstruación sin ningún problema, y le indicaron que vuelva el siguiente mes para un control. Le advirtieron de un aumento en su flujo menstrual, y de dolor tipo cólico. Situación que efectivamente sucedió. La convocaron luego de un mes para revisar la T. Cuando fue al control, le informaron que no encontraron el hilo del dispositivo en el examen que le hicieron, y que si ella había revisado la presencia del hilo en su vagina. Nadie le dijo que tenía que hacer eso. La T no estaba, el hilo no aparecía y en la ecografía que le realizaron confirmaron que probablemente la expulsó. Su menstruación no llegó y cuando se hizo un examen de embarazo resulto positivo...Ese embarazo no fue una decisión mía, fue que no me dijeron que me tenía que tocar los hilos de la T que me pusieron porque se me podía caer o algo así. Cuando me fui al control ya no estaba la T y por eso me quedé embarazada. Fue por eso. Yo estaba desesperada, madre soltera, con un trabajo que ganaba poco, como iba a tener otro hijo.
Nadie me dijo nada de los hilos, y por eso me dio unas “iras” yo lesvreclame, y me dijeron si me han de haber dicho, pero que yo no me debo haber acordado.
Eso es mentira, a mi nadie me dijo nada, yo no hubiera tenido relaciones si me hubiera dado cuenta que la T se me había caído. Eso fue culpa de ellos.
Cuando me dijeron que estaba embarazada fue terrible, porque yo estaba puesta la T, y de repente saber que no sirvió para nada y que ahora si estaba embarazada, no sabía que hacer “le juro”….primero pensé le voy a decir a él a ver que me dice, pero después dije no, no, él no era un novio estable, recién nos habíamos conocido y de repente tenervya un hijo con él, “ni muerta”. Dije yo esto lo que tengo arreglar, no se como pero no Económicamente yo estaba con las “justas” apenas me alcanzaba para mí y mi hija. Vivía con mi mamá que me ayudaba con la guagua, imagínese si yo me asomaba con otro guagua, me mandaba de la casa.
Entonces, yo decidí abortar, pregunte a mis amigas, y por ahí me dijeron que me pusiera unas pastillas en la vagina que con eso era efectivo. Sangré, me salieron coágulos grandes y luego me fue parando el sangrado, pero nunca me paró del todo. Entonces fui a la maternidad, me internaron, me hicieron un curetaje con anestesia general y me dieron de alta. Estuve casi un día y medio.
Yo aborte porque no tenía pensado otro embarazo, otro hijo, porque yo trabajo, y no tengo mucho tiempo. Además, vivía con mi mamá, mi mamá me mataba, si iba con otro guagua, y lo principal es que no me alcanza la plata y ¿acaso que el papá se iba a hacer cargo? Que va!! Y es duro criar sola, eso que me ayuda mi mami. Y además porque yo no tuve la culpa, yo estaba con la T, y me falló.
Mi familia nunca supo, yo no les dije nada, Pero mi mamá creo que si se dio cuenta pero no me dijo nada. Lo que pasa es me dieron unos estragos masvfeos….me puse pálida, ojerosa, vomitaba.
Las pastillaslas compré yo con mi plata. A mi nadie me apoyó, yo solita me aguante todo. Solo le veía a mijita y decía por ella hago esto. Finalmente todo salió bien. Yo no sabía que había pastillas para abortar. El tratamiento duró como unos diez días. Tenía susto de que seguía sangrando pero no me dolía. Lo que pasa es que nadie le explica a una que le va a pasar. Porque todo lo que me pasó ha sido así mismo.
Ahora que recuerdo lo que paso no me arrepiento de lo que hice, no fue como me habían dicho, que una se puede morir, que se “va una en sangre” mas es el susto que nada. Por lo menos a mi me fue bien.
Yo no sufro, ¿porqué? Yo después me enoje de ese hombre y ahora tengo otra pareja, pero tampoco quiero hijos por ahora. Pero ahora si me cuido bien, uso mesigyna y si me ha “sentado” bien. No he tenido problemas, es que me quede con miedo de la T.
Las mujeres debemos preguntar todo, cuando usemos algo para no quedarnos en encinta, porque a veces pasan cosas como la que a mi me pasó. Yo que iba a pensar que se me iba a caer la T.
Yo creo que una debería poder abortar sin estar escondiéndose, imagínese que una cree que esta cuidándose y resulta que no. Entonces si deberían ayudar a la mujer.


María Rosa Cevallos
Antropóloga, mujer...feminista

Art. 32.- La salud es un derecho que garantiza el Estado, cuya realización se vincula al ejercicio de otros derechos, entre ellos el derecho al agua, la alimentación, la educación, la cultura física, el trabajo, la seguridad social, los ambientes sanos y otros que sus tentan el buen vivir.
El Estado garantizará este derecho mediante políticas económicas,sociales, culturales, educativas y ambientales; y el acceso permanente, oportuno y sin exclusión a programas, acciones y servicios de promoción y atención integral de salud,salud sexual y salud reproductiva. La prestación de losservicios de salud se regirá por los principios de equidad, universalidad, solidaridad, interculturalidad, calidad, eficiencia, eficacia, precaución y bioética, con enfoque de género y generacional. (Constitución República del Ecuador 2008)

“La historia de Inés…necesariamente lleva a cuestionarse hasta dónde el derecho a la salud sexual y la salud reproductiva se cumple, cuando la información que se les presta a las usuarias es incompleta.
Inés pretendió tener el control sobre su salud reproductiva y tomar decisionessobre su cuerpo y sus deseos de no volver a ser madre. Sin embargo, la información incompleta que recibió del sistema de salud, provocó un embarazo no deseado. Sobre el que nadie salvo ella misma se responsabilizó, tomando la decisión de interrumpirlo.
El embarazo no deseado de Inés, se debió a la falta de información oportuna y de hecho la responsabilidad o “culpa”, como ella dice, debería haber recaído en el personal que no informó y atendió oportunamente la necesidad de esta joven mujer de poder controlar y prevenir una nueva maternidad.
Ante la rabia de Inés, nadie da respuesta, el embarazo sucede en su cuerpo y evidentemente las consecuencias recaen sobre ella y sobre las mujeres que la rodean, una hija pequeña que apenas puede mantener y una madre que no está dispuesta a criar otra nieta. Es decir, este embarazo no deseado es otra historia de mujeres, que apenas tienen el derecho a controlar su propio cuerpo.
El personal de salud no se responsabiliza y finalmente aparecería como si el error fuera de esta mujer, que puso su confianza en un sistema poco consciente de la importancia de brindar información correcta y oportuna a sus usuarias.
Frente al silencio institucional ante el error cometido, serán las redes de mujeres cercanas quienes brinden respuestas al derecho de esta mujer de decir, cuándo y cuántos hijos o hijas tener. Un aborto clandestino y riesgoso, un aborto en soledad y sumergido en el miedo de no saber exactamente qué es lo que está sucediendo en el cuerpo. Más allá del sangrado y los dolores, el cuerpo de esta mujer es el espacio de su identidad, es el mapa en dónde se inscribe su historia,… y en ese espacio de su piel el aborto se inscribió por la falta de responsabilidad médica, por la falta de un compromiso ético de quiénes, ignoraron los deseos de esta mujer y no le informaron correctamente… poniendo en riesgo su vida. Para terminar en un silencio cómplice expresado en el “raspado”, realizado como práctica común en la Sala de Abortos de la Maternidad.
Para quienes atienden esta sala es sólo un procedimiento más, un nuevo aborto que inicia en condiciones inseguras y riesgosas y termina en el silencio cómplice de quienes “limpian” los úteros muchas veces maltratados de las mujeres que no recibieron la atención o la información adecuada…
El caso de Inésseguramente no es excepcional, por el contrario es el reflejo de un sistema patriarcal que controla la sexualidad de las mujeres, irrespetando sus deseos y decisiones, y llevándolas a ponerse en riesgo, a vivir experiencias clandestinas que por su propia condición, criminalizan, culpabilizan y llenan de temor los cuerpos femeninos.
Lo sorprendente es que la mala práctica debida a la falta de información no tiene ningún castigo, el sistema patriarcal castiga a las mujeres llevándolas a tener que practicarse abortos en condiciones de riesgo, pero nadie castiga o al menos reprocha a quienes en realidad son responsables de ese embarazo no deseado. Al contrario existe una espacie de complicidad ya que el proceso se termina silenciosamente en la Maternidad, a la que cotidianamente acuden mujeres por las mismas razones que Inés, quienes además del temor y el dolor, deben inventar historias acerca de lo que les sucede, para no recibir castigos penales…
Quién se responsabiliza por la vida de mujeres como Inés, quién escucha su rabia y garantiza respuestas oportunas…nadie el sistema patriarcal enmudece y son las redes de mujeres cercanas las que brindarán la respuesta en la medida de sus posibilidades. A fin Inés sola, cada una de nosotras solas con nuestra piel y nuestro miedo, solas en sociedades donde nuestros deseos no son respetados y nuestros cuerpos/historia están marcados por el silencio, por la falta de garantías, por las clandestinidades compartidas”


http://www.fundaciondesafio-ec.org/pdf/Libro%20decisiones%20cotidianas%20ARTS.pdf


Leer más...

martes, 25 de noviembre de 2014

No a la violencia de género


Leer más...

lunes, 24 de noviembre de 2014

Me nombro Gloria, todas somos Glorias



No tenía opción, era el único transporte…

Mujer de 32 años, obrera de una plantación de verduras de exportación, no tiene afiliación a la seguridad social. Esta separada de su esposo, tiene tres hijos y vive “arrimada” en la casa de su hermana soltera sin hijos. Cree en dios, es católica, y no pertenece a ningún partido político y/o organización o movimiento. Fue violada cuando usó una camioneta que realiza transporte a su barrio que todavía no tiene cerca el transporte público. El violador luego la quiso matar, pero ella lucho y le suplicó que le perdone la vida.

Zaida Betancourt*


Despierto de esta pesadilla, me repito mentalmente “no tenía opción, era el único transporte… no tenía opción era el único transporte…” y de pronto me digo: también tengo que explicar el carro que tomo para sobrevivir mi vida. Y quien me explica a mi, la mía, quien rinde cuentas de las ausencias y falencias que enfrentó cotidianamente.
¿Quien repara el último daño que sufrí?, esta vejación que desdibuja mi cuerpo, mi primer territorio, que quiere llenar de maleza, mi interior, mi alma y quiere dejarme signada, violada. La profundidad de mi ser se remueve como intentando dar un grito y decir ¡basta ¡
¿Será que esto tiene que ver con los derechos? , con esa nueva constitución que armaron en el 2008, cuya bulla no alcanza a mi cuerpo. Parece que los derechos, la constitución y todo el alboroto se relaciona con mi vida, no solo con las falencias, sino con la posibilidad de sentirme persona, con el derecho a tener derechos, de participar dice la María, de reunirnos para construir una sociedad mas justa. Sociedad justa¡¡ esto pide mis entrañas, justicia¡¡
No se, pero nunca me han gustado esas reuniones de mujeres, nunca he participado en ninguna de ellas, eso sí, nunca falto a la misa del domingo y ahí el cura decía que esta constitución es inmoral, abortiva, que quiere destruir la familia y otras cosas…
Ahora, intento desde mi remolino afectivo, mental y espiritual; recorrer mi vida hasta este punto. ¿Cómo llegue aquí?
Cumplí 32 años, todavía recuerdo la farra a propósito de que el Pepe, vine a Quito. Lo feo fue cuando llegue a la casa de mi hermana, en donde vivo; y sus reproches por mi salida.

En el trabajo no me va mal, fumigo en la plantación de verduras que luego mandan a Italia dicen; pero no tengo afiliación y tengo susto reclamar, porque si pierdo mi trabajo que me hago con mi hija. Seguro que mi hermana me bota de la casa ¡¡
Mi monótona vida resumida, vivo en la casa de mi hermana -“arrimada” me grita ella cada vez que se enoja-, desde que me separe de mi marido y se fue a trabajar en el oriente, y voy del trabajo a la casa y de la casa al trabajo. Mi jornal diario para sacarle adelante a mi hija, para que pueda estudiar y tenga mejor vida que la mía.
Hasta que me violaron ¡¡
Regresaba del trabajo en una camioneta, porque no hay buses donde vivo. Todos se bajaron y me quedé sola con chofer, quien se desvío del camino y en un lugar solitario me violó y hasta me quiso matar. Le rogué que no me mate, que tengo hijos, le supliqué y me dejó hecha una lástima, porque me pegó. Cuando me vieron así, en mi casa me preguntaron ¿qué pasó? Mi hijita se asustó. Les conté. Mi hermana me acompañó a poner la denuncia en la fiscalía y luego me vio el médico en la Morgue de la policía y sólo me dieron un papel para la denuncia. Dicen que hay una pastilla, ni se como le llaman, la PAE o la del día después, esa pastilla evita que una se quede encinta; pero no me dieron. Esta pastilla disque esta en la constitución, Cómo también será? A mi no me dieron.
Tenía miedo de encontrarme con ese tipo (violador), de que le haga algo a mi hija o a mi familia. Miedo de quedarme embarazada y de que mi marido se entere, estábamos “poniéndonos de a buenas”, él quiere que me vaya al oriente, pero a mi no me gusta. Mi mala suerte, pensé. Me quedé encinta. Lloré mucho, no quería comer, no le atendía a mi hija. Le dije a mi hermana que no quería este hijo, que es de violación y ella me dijo que si me “sacaba” la guagua, me mandaba de la casa, que eso es pecado. Ella no tiene hijos, y podía cuidarlo; pero como iba a tenerlo y luego regalarlo. Eso, no puedo¡¡
Yo estaba muy mal. Sentía que no podía “sacarme”, que estaba mal, pero al mismo tiempo,tenía muchas iras. ¿Cómo iba a mantener otro hijo?, y ahora que estaba volviendo con mi marido. No quería
¡No quería tener otro hijo y peor de violación. Ese hombre me obligó y casi me mata. ¿Por qué tenía que tener un hijo así? No era justo, era terrible y decidí abortar aunque sentía remordimiento y pena.
Fui con una primera doctora, me cobró 150 dólares y me dio dos tabletas -una para que me tome y otra para que me ponga en la vagina -; pero no sentí nada y encima me maltrato, me dijo que no se hacía responsable, que si no me hizo efecto que ella no tenía la culpa. Me quedé endeudada y no me sirvió de nada.
Pasaba el tiempo y no sabia que hacer, tenía unos estragos horribles. Luego fui a otra dirección y si me atendieron me oyeron todo lo que tenía adentro, lloré mucho y me tuvieron paciencia. Allí sí me ayudaron. Recuerdo que fue un lugar bonito y limpio. Ellas me dijeron que un aborto no es malo, que malo era seguir con algo que no quería, y que me apoyarían en cualquier decisión mía.
Sentí algo extraño a mí, me respetaban, me entendían y mi valor no era lo que podía pagar. ¿Será esto el derecho? Me sentí grata.
Cuando me dieron las pastillas y empecé a sangrar, una sensación de alivio y tranquilidad recorrió mi cuerpo. Era como soltar algo contenido, tal fue así que hasta el cólico toleré, tomaba otra fuerza y hasta me daba alegría sentir el dolor, porque me daba miedo que no me haga efecto. Lo peor fue pensar que no me iba hacer efecto la pastilla y que tenía que seguir embarazada.
Cuando terminaron de limpiarme, me dieron una taza de te caliente, me arroparon y me dejaron descansar. Ahora mi cuerpo se llenaba de mi propio calor. No podía creer, ya no tenía el problema, y era como si por primera vez mi cuerpo estaba ocupado por mi misma. De pronto, ya no tuve más miedo. Que me importa, me dije, estoy libre de nuevo, y le llamé a mi marido, le conté, pero me fue mal… no me creyó¡¡
No me arrepiento de nada, menos de haber abortado. Estoy agradecida de haber encontrado una ayuda, pienso que tuve suerte.
Al final de este relato, algo ha pasado en mi, siento que no soy la misma, y me atrevo a pensar otras cosas, que antes ni me imaginaba. Es como ese famoso foro que dicen que es mundial, otro mundo es posible. Construyo para mí, con todas las Glorias ese otro mundo posible, porque:
Ha sido bueno juntarme con mujeres que igual que yo fueron violadas y se quedaron embarazadas y sabemos profundamente que no fue nuestra culpa, y ya no nos queremos quedar signadas con el signo de la violación. Sé, que hubiera sido distinto, si siquiera me hubieran ofrecido la Píldora de Anticoncepción de Emergencia, no hubiera llevada en mi cuerpo un fruto no deseado. Que tal que el cura de mi barrio, en vez de decir que la constitución es abortiva, nos haya dicho que la PAE
hay que tomarse en caso de relaciones inseguras¡¡
Creo que el aborto no es malo, me parece que es un derecho pues a mi me alivio mi dolor y mis problemas. El aborto debe ser legal, para que las mujeres no caigamos con falsos profesionales que nos engañan y se roban nuestro dinero¡¡
Espero que el cura de mi barrio, se movilice para sancionarle al violador ¡¡ pero que va, como se va esperar esto, si la iglesia esta metida en algunos líos de curas corruptos y además sus consejos no tienen nada que ver con la realidad¡¡
Todavía tengo la esperanza que la justicia, establezca acciones para apresarle al violador. Porqué será tan difícil si es un hombre público y conocido. Ya no me importa que mi marido me crea o no me crea. Mi cuerpo es mío,solo mío y no le pertenece a nadie más, ni a mi marido, peor al violador, ni a mi hermana. Nunca mas mi cuerpo será de alguien que quiera ocupar mi territorio y decirme como hacer y actuar¡¡
Seguiré trabajando, cuidando a mis hijos-as, pero de pronto me surgen las ganas de estudiar. Sí voy a estudiar,será que puedo ser abogada para enseñarles a las mujeres de los derechos de nuestro cuerpo, para enseñarle a mi hija. Estoy convencida ahora¡¡ No estoy sola¡¡ Habemos muchas Glorias buscando, encontrándonos y ayudándonos en nuestros caminos de libertad y igualdad.
Debemos gritar nuestras verdades aunque sean dolorosas. Ahora sé. Mi cuerpo sabe. Todas tenemos derechos. El primero soñar que otro mundo es posible para nosotras las mujeres¡¡


*Médica, salubrista, feminista, activista por los derechos humanos de las mujeres. Actual
coordinadora de ALAMES-Ecuador e integrante del Consejo Directivo de la RSMLC
Leer más...

domingo, 23 de noviembre de 2014

Primeiro Ministro de Portugal: Exigimos serviços especializados para sobreviventes de violência sexual




Os resultados do inquérito aplicado pela Agência Fundamental para os Direitos da União Europeia [FRA, Violence against women survey, 2012] estimam que 3,7 milhões de mulheres na EU foram vítimas de violência sexual em 2011. Para Portugal seriam 41.542 mulheres e raparigas que, em 2011, teriam ter sido vítimas de violência sexual por parceiros e não parceiros.
Nos últimos 14 anos foram registados em Portugal (INE), pelas autoridades policiais, 5.088 crimes de violação, o que corresponde a uma média de 391 violações por ano, 33 violações por mês - isto é, 1 violação por dia.
A violação é internacionalmente reconhecida como uma das formas mais devastadoras de violência baseada no género e um atentado à integridade física, psicológica e sexual de raparigas e de mulheres e uma violação dos seus direitos humanos. A verdade é que esta continua a ser considerada um tabu e permanece envolta em silêncio. A grande maioria dos crimes sexuais contra mulheres não é revelada e a violência sexual continua subestimada (EIGE 2013).

IndignAção!
A Convenção do Conselho da Europa para a Prevenção e o Combate à Violência contra as Mulheres e a Violência Doméstica vincula Portugal a disponibilizar apoio às vítimas de violência sexual, nomeadamente a “adotar as medidas legislativas ou outras que se revelem necessárias à criação de centros de crise adequados, de acesso fácil e em número suficiente” (Artigo 25.º).
Exige:
Um Centro Especializado no apoio a Sobreviventes de Violação por cada 200.000 mulheres (requisitos mínimos do CoE); A observância das convenções e tratados internacionais ratificados pelo Estado Português por parte de parlamentares, decisores/as políticos/as e governos que garantam o cabal cumprimento dos direitos humanos das mulheres; A definição de procedimentos de intervenção em casos de violação e de violência sexual contra as mulheres e jovens (raparigas e rapazes), em rede, para que, em tempo útil, de forma integrada e coerente, se protejam as mulheres, jovens e crianças; A responsabilização dos agressores; Formação específica dirigida a profissionais da justiça, forças de segurança, saúde e apoio social centrada no apoio especializado a vítimas e no combate aos estereótipos relativos à violência sexual; A definição e implementação de estratégias, eficazes e sustentáveis, de prevenção dirigida a diferentes grupos (desde campanhas de sensibilização dirigidas ao público em geral, a programas educativos dirigidos a crianças e jovens nas escolas, linhas de orientação para os media, etc.); Um maior conhecimento (estatísticas e estudos) sobre a violência sexual e a violação em Portugal. Só conhecendo se consegue intervir adequadamente.
INDIGNAÇÃO
contra a Violência Sexual
Se estas são também as tuas exigências, indigna-te agindo
ASSINA ESTA PETIÇÃO!

http://www.avaaz.org/en/petition/Primeiro_Ministro_de_Portugal_Exigimos_servicos_especializados_para_sobreviventes_de_violencia_sexual/?tfzHobb
Leer más...

sábado, 22 de noviembre de 2014

Patricia

La realidad del aborto en el Ecuador es cotidiana, los casos están allí, esperando ser conocidos en una suerte de revictimización para las mujeres que los cuentan, pero que en todo caso sirve para sensibilizar y no olvidar. 


A continuación un  testimonio real, vigente y revelador de la situación ecuatoriana:

“-No abuelito, no otra vez, me haga eso…
Patricia era una niña de 14 años, de pronto dejó de hablar y sus tías no pudieron arrancarle una palabra. Sospecharon que estaba embarazada, pues había dejado de menstruar.
Sus tías, se habían hecho cargo de esta niña y de sus dos hermanos, sus padres estaban en España.
Patricia estaba embarazada y había que hacer algo. Le hicieron un aborto en un sitio clandestino, y al despertar de la anestesia general que le pusieron, dijo: No abuelito, no otra vez, no me haga eso, quiero a mi mami, quiero a mi mami…”
La crueldad de la migración ha dejado sin protección a miles de niñas/os y adolescentes que quedaron en manos de familiares, vecinos, etc., que en muchas ocasiones no los respetaron y abusaron de ellas/os. “En el Ecuador en el año 2008 se presentaron 10.672 denuncias por delitos sexuales en la Fiscalía, de ellos aproximadamente 300 casos tuvieron sentencias.
Un 21% de niños, niñas y adolescentes del Ecuador han sufrido alguna vez abuso sexual.”

La
 sospecha
 sobre 
la
 sexualidad 
femenina: 
causas 
de 
la culpa,
 el
 silencio 
y
 la
 vulnerabilidad 
sexual
 de 
las 
niñas
  Nancy Carrión S*
Ante
 los 
síntomas 
de 
Patricia, 
lo
 primero 
que
 piensa
 su 
familia 
es 
un 
embarazo 
causado 
a
partir de
 una 
sexualidad 
actíva. 
La
 sospecha 
(duda) 
familiar 
sobre 
su
 capacidad 
para
conducirse 
correctamente 
y 
dar
 cuenta 
de
 sus
 actos, 
les 
lleva 
a
 solucionar 
el
problema
 con 
un
 aborto 
provocado
 sin diálogo con ella. Sin pasar necesariamente por una experiencia como la de Patricia, cotídianamente mujeres, niñas, jóvenes y
 adultas, estamos expuestas a una permanente sospecha y
(pre)juicio social 
que
 dice
 de
 nosotras
 ser 
incapaces
 de 
conducirnos
correctamente ,
mirándonos 
como 
un 
peligro,
 provocadoras 
de
 desorden 
y 
caos
en 
el 
mundo 
de 
la 
sexualidad 
humana.
En 
otros 
casos,
“puta”,
“zorra”,
“loca”,
son
 epítetos
 comunes 
para 
referir
 a
 una
mujer
 en
 atención a
 su 
sexualidad, 
cuando
 es 
actíva.
 Cuando
 no
 es 
así,
fácilmente
 podemos
encontrar
 cualquier 
calificativo 
que
 denote
 una
 pasividad 
cómplice
 de 
la 
mujer.
En 
todo 
caso,
 el
 supuesto
 es 
el
 mismo:
los 
hombres 
no 
saben
 controlar 
su
 sexualidad
 y,
por 
lo 
tanto,
somos
 las 
mujeres
las 
responsables de 
cuidar 
el 
orden 
sexual 
del 
mundo, 
la 
reproducción 
humana 
y
el
 correcto
 comportamiento
 de ellos. Si somos acosadas, violadas o agredidassexualmente, no faltará alguien que de algún modo nos
 señale como
 culpables
 o
 cómplices. 
La
 desconfianza 
sobre nuestra
 sensatez 
y 
buena
 conducta (sexual
 o 
no) 
atraviesa 
también
 las
 relaciones
 entre
 nosotras: 
mujeres 
que
dudamos 
de 
nuestras amigas,
 compañeras,
 hermanas,
 sobrinas,
 madres 
o
 hijas.



En
 nuestro 
país,  
al
menos
 el 
49% 
de 
violaciones 
e n
menores 
de 
edad
 (de 
las
cuales
 el 90% 
son 
mujeres)  
son
 cometidas 
por
 familiares 
o 
personas
 cercanas
 a
la 
víctima1.
Sin
 embargo,
en
 el
 caso 
de Patricia, 
como 
en 
muchos
 otros,
 sobre
 el
violador
 no 
hubo
 sospecha 
alguna.
Sobre
 ella
 sí.
Pocas niñas 
pueden
 tener 
la
valentia
 de 
hablar 
de
 una 
experiencia 
de
 violencia 
sexual si 
implica 
acusar a alguien con quien han tenido algún vínculo de afecto, con más razón si saben que al hacerlo serán señaladas, criticadas y culpadas, mientras el agresorserá defendido o justificado. La cercanía fisica 
y
 afectiva
 del
 agresor,
 sumadas
 a 
esta
 generalizada 
sospecha
 y
 desconfianza 
social
 sobre 
la sexualidad 
femenina 
(también
 aprendida 
por 
las 
niñas),
aumentan 
su
 vulnerabilidad 
al
 máximo.

La sobrecarga de responsabilidad otorgada a las mujeressobre el orden y correcto funcionamiento de la sexualidad humana es una de las columnas más fuertes que sostiene el patriarcado. Atraviesa la 
intimidad
 de 
nuestras 
casas
 y 
las 
calles 
que
 recorremos
 o 
habitamos 
todos 
los
días; 
la 
sensibilidad 
de 
nuestros 
cuerpos
 sexuados 
tanto
como 
la 
cultura
 que
construimos. 
Liberar
 de
 responsabilidad a los hombres, mientras construimos sospechas que pre‐juzgan la sexualidad de cada mujer como
“provocadora”
 de 
la 
brutal
 violencia
 sexual 
o
 cualquier
 otro 
comportamiento 
masculino, es concederles 
a 
ellos 
la 
posibilidad
 de 
violentarnos 
mientras 
destruyen
 el
 proyecto
 vital 
de 
una
 de nosotras y los vínculos de afecto o entrañamientos políticos entre todas. Así se construye y legitima el
 Patriarcado


Vigilando 
nuestros
 cuerpos: sujetas
 a 
la
 sexualidad 
patriarcal


Cuando 
la 
madre
 de 
Patricia 
migró
 a 
España,
 pidió
 a
 su 
hermana
 “chequear” 
a 
la
 niña 
que 
ya
 estaba menstruando,
puesto que
podía quedar embarazada. Para la familia,
esto significaba una gran responsabilidad. Otro episodio común en la vida de las mujeres: la preocupación de otros por nuestro crecimiento y maduración sexualse centra en nuestra capacidad reproductiva, cuando la 
sexualidad
—lo
 sabemos 
todos‐
es 
mucho
 más 
amplia.
 Para
 las
 mujeres,
 entrar
 en 
la
 adolescencia es, entre otras cosas, convertirnos en objeto preciado (carne fresca, apetecida por muchos) y
 a
 la 
vez
 de 
peligro 
(ingenua
 y
 vulnerable 
frente
 a 
la
 sexualidad
 compulsiva
 y 
violenta 
de
 otros) que la gente, todavía responsable de nosotras, debe vigilar. Cuidar a una niña en la edad de Patricia significa 
en
 gran 
medida 
ver 
que 
no 
tenga 
relaciones
 sexuales
 con 
nadie,
 puesto 
que
 dificilmente podría mantener el control de la situación y sus consecuencias. Madres, padres y familiares en general
 cuidan 
de
 este
 modo
 a 
las 
jóvenes
 con
 la
mejor 
intención, 
incluso
 por 
la
 conciencia
 cierta 
de un
 mundo 
violento
 con 
las 
mujeres.
Pero, ¿de qué modo y en qué momento de la vida se supone debe aprender una mujer sobre las complejas relaciones de poder que implica la sexualidad heteronormada? ¿Sola?, ¿cuando haya tenido suficientes experiencias propias, así como tropiezos, para aprender de ellas? En la historia de Patricia nadie tuvo la capacidad y sensibilidad suficiente para dialogar con ella sobre sus síntomas y el malestar que manifestaba en silencio. En la historia de muchas otras tampoco hubo nadie que, en la curiosidad y confusión de la adolescencia, nos haya hablado de la vida en las complejas dimensiones de la sexualidad: el placer, el erotismo, el amor.
Lo
 que
 sí
 nos 
han 
dicho
 son 
advertencias 
que 
muestran 
a 
la 
sexualidad 
como
algo 
de 
lo 
que 
debemos temer: “los hombres sólo buscan a las mujeres para satisfacerse sexualmente”, “si te acuestas con
 un 
hombre
 y 
te 
embaraza, 
no
 esperes
 a
 que
 se 
haga 
responsable 
de 
tu 
hijo”,
“cada 
mujer 
conquistada es un trofeo que prueba la hombría del varón”, etc. Y aunque hay mucho de cierto en esto,
por 
la
estructura
 machista
 que
 atraviesa
 a 
los 
hombres, 
las
 prevenciones
generalmente 
no abordan 
las 
enormes 
posibilidades
 de 
que 
seamos
 agredidas 
sexualmente
 por 
un 
familia o 
persona
 cercana, cosa
 que como 
ya 
hemos 
visto
 es 
bastante común.
De esta
 manera, mujeres
 y 
hombres aprendemos que el lugar de nosotras en la sexualidad es el de un objeto, sujetas a la sexualidad patriarcal. Hay muchos ejemplos que confirman esto. Hombres de mi generación (y también 
algunas 
mujeres),
aprendiendo 
de
 anteriores,
 han 
formado
 su
 erotismo
 en 
base
 a 
la 
pornografia.
 El 
modelo 
se 
reproduce
 ahora 
mismo
 en 
la
socialización
 de 
los
 más 
jóvenes
 a
través
 de música como el regaeton, la publicidad sexista y otros medios. En éste se combina la violencia masculina 
y 
la
 sumisión
 femenina 
con 
el
 placer
 sexual
 de
 ambos.

Concebida
 así,
 la 
sexualidad
 se 
convierte 
en 
un
 impedimento 
cultural
 para 
que
las 
mujeres 
podamos construirnos como sujetos plenos, ya no solo en la sexualidad. La experiencia erótica es, como dice 
Audre 
Lorde, 
una 
fuente
 de 
información
 y
 poder 
transformador
 y
 liberador,
 asentado 
en 
un
plano
 profundamente
 femenino
 y 
espiritual,
 que
 nos 
permite
 vivir
 a
 plenitud 
la
vida 
en
 todas
 sus dimensiones. Romper
 el 
sistema 
de 
violencia
 estructural
 hacia
las
 mujeres
 nos
  exige
 una 
atención de la sexualidad femenina, en cualquiera de sus etapas, desde la posibilidad erótica de construcción como sujetos. Para hacerlo posible, nuestra sexualidad no debe ser chequeada,sino acompañada, dialogada con otras, madres, hermanas, nas, abuelas, amigas, compañeras todas en la difícil construcción
 de 
las 
posibilidades
 de 
liberación
 de
este
 esquema 
patriarcal
 de 
sexualidad.

Engaños
 que 
matan:
a 
los 
hombres 
agresores 
se 
protege para 
no
 causar
 daño
 a
las
 mujeres 
de
  su
 entorno.

Cuando descubren que el embarazo de Patricia era causa de de violaciones recurrentes de su
abuelo, la primera respuesta familiar fue: “mentíra”, “cómo va a ser mi papá violador”. Y acuerdan guardar
 silencio
 para
 evitar
 sufrimiento
 a
 la
 abuela,
 esposa
 del
 violador,
e 
incluso
 a
 la
madre
 de Patricia.
Aunque
 todas 
y
 todos
 sepamos
 que 
la
 violencia
 sexual 
contra
 niñas
 y 
niños
 se
ejerce
 por 
personas cercanas
 a 
la
 víctíma,
 a
 cualquiera
 le 
cuesta 
aceptar
 que
 su
abuelo,
 padre,
 hermano,
 amigo,
 compañero, novio, esposo, hijo, nieto o sobrinos, cualquiera de los hombres que amamos, pueda violar a una mujer, más aún si se trata de una niña ¿Pero por qué nos parece tan raro, si el erotísmo porno
 que prima
 en 
nuestras
 sociedad
es es 
lo
 más 
cercano 
a
 una
violación?, ¿no
 hemos
 naturalizado culturalmente la violencia sexual de los hombres sobre las mujeres, a tal punto que cuando se presenta
 no
 sabemos
cómo
 responder y
 preferimos 
callar,
 en 
un
 acto
 de
 condescendencia 
cómplice?


Tal 
vez 
el
 silencio
 de 
la 
familia
 de 
Patricia
 y
 de 
la
 sociedad
 en
 general
 frente 
a
estos 
casos
 se
 deba al
 sentímiento/conciencia
 de 
haber
 sido 
reproductor(a)
 del 
patrón
 del
 que
 sale:
la
sexualidad 
heteronormada 
en
 el 
erotísmo
 porno.

No sería raro que alguien tenga la astucia de decir “el
 que esté libre de pecado, que tire la primera  piedra”,
intentando
 disolver 
la 
necesaria 
discusión
 de
 los
disímiles
 niveles
 y
 formas
 de responsabilidad
 de
 unos
 y
 otras.
 Quien
 viola 
a 
una
mujer
o
 en 
una 
situación 
menos 
desigual
 y
 grave
 de poder‐
la
 acosa
 tíene
 una
 responsabilidad 
mayor,
 desde 
cualquier
 punto
 de
 vista
 que 
la
 de 
ella.

El que la sexualidad masculina se construya como relación de dominación y violencia sobre las mujeres,
 nos
 implica, 
por
supuesto,
 pero 
no
 con
 el
 mismo
 nivel
 de 
responsabilidad.

Que
 su
 capacidad 
de 
placer 
radique 
en 
la 
posibilidad
 de
 vulnerarnos
 y
 que
debamos
 además 
hacernos
 cargo 
del
 resultado
(un
 embarazo
 no 
deseado
 o
malestares 
fisicos
 y
 emocionales, 
incluso la 
culpa
 por 
lo
 sucedido) 
es
 una 
situación
 de 
injusticia
 que
 debemos
 transformar.
Proteger
 con 
el
 silencio 
o
 de 
otras 
maneras 
a 
un
 violador 
no 
cuida
 a 
las 
mujeres
de 
su 
entorno 
de ser lastimadas, sino que nos vulnera a todas, disolviendo la necesidad imperiosa de construir y alimentar 
entre
 nosotras
 vínculos
 de 
solidaridad
 que 
puedan 
funcionar
 como
 estrategia
 de 
autodefensa
 compartida 
o
acompañada
 entre 
mujeres 
y
 erradicación
 de 
la
 violencia 
sexual.
 Por 
eso,
la relación
 entre
 nosotras 
es 
un 
asunto
 urgente
 que
 debemos
 asumir.

Terminar
 con 
la 
costumbre
 de
 abandonarnos 
unas 
a
 otras
 o
 traicionarnos
 a
nosotras 
mismas 
por proteger
 o
 justificar 
a 
los 
hombres 
que 
amamos,
es
 un
asunto
 de 
sobrevivencia.
 Enfrentar 
la
 desconfianza 
que 
ha
 colocado 
entre
 nosotras 
ese 
esquema 
patriarcal
 de
 sexualidad
es, 
por 
lo
 menos, desestabilizar ese sistema construido sobre nuestra dominación y opresión. ¿Qué rol queremos
jugar
 las
 mujeres
 en
 este
 escenario?, 
¿el
 de
 objetos
 de
 una 
historia
 perpetuada
de 
dominación 
sexual?

Desde 
la 
esperanza 
de
 la 
praxis 
feminista,
 preferimos
 una
 sexualidad
 liberada
 de
 los 
esquemas sexuales 
de
 los 
patriarcados
 porno.
Si
 los 
patriarcados
 aparecen
 en 
casa,
tejamos
 el
 feminismo ahí,
 con 
la
 confianza 
y
 amor
 entre
 mujeres”
Nancy Carrión S

Cómo se viven los derechos reproductivos en Ecuador: escenarios, contextos y circunstancias

*Socióloga, integrante de la Casa Feminista de Rosa y la Asamblea de Mujeres Populares y Diversas del Ecuador.
file:///C:/Users/t2003/Downloads/derechos-reproductivos.pdf
http://www.fundaciondesafio-ec.org/pdf/Libro%20decisiones%20cotidianas%20ARTS.pdf
Leer más...

viernes, 21 de noviembre de 2014

Charo



Rosario (Charo) es una mujer de 25 años, profesional, casada desde hace tres diagnosticada de una grave enfermedad incurable, crónica, y que requiere de tratamientos intensos, desde hace 8 años. Se agrava varias veces al año, sufre mucho en estas crisis, Tiene mucho dolor y los medicamentos que toma son extremadamente fuertes y tóxicos. Tiene restricción absoluta para embarazarse, su ginecólogo le ha dicho que no puede. Ella sabe que no puede, pero tiene una vida sexual y su esposo acepta esta realidad en la relación con su esposa. Charo sufre mucho por causa de su enfermedad. Quiere por lo menos disfrutar su sexualidad y usar un método anticonceptivos seguro,su ginecólogo le ha dicho que no puede usar ningún método hormonal debido a su problema, el preservativo le causa alergia, ardor y molesta. El método del ritmo recomendado por su médico le falló, se quedó embarazada y se hizo un aborto.

...Yo
 no 
lo
 planifiqué, 
pero
 me
 demore 
en 
tomar 
la
 decisión 
de 
abortar ,
no 
se
 en
 que
 estaba 
pensando.
Creo 
que
 en
 el
 fondo 
quería
 cotinuar. 
Pero
 yo
 tengo
 esta
 enfermedad maldita,
 y
 los 
medicamentos 
que 
tomo
 son 
tóxicos, 
fuertisimos
 y 
era 
imposible.
¿Como iba a salir ese feto? Lo que pasa es que varias veces le pedí
a mi
ginecólogo, que me diera un anticonceptivo seguro y siempre me decía que en mi caso solo podía usar preservativo y 
el 
método 
del
 ritmo,
 pero 
tengo 
alergia 
al
 preservativo 
y 
el
método 
del 
ritmo 
me 
falló.

Yo 
le
 pedí
 varias
 veces 
a 
mi 
médico
 que
 m e
ayude,
 que 
me
 recete 
algo, 
que 
me
 ponga una T, 
hasta hablamos de 
una ligadura, 
y
 me 
dijo que 
en mi caso no era posible 
nada.

Que cualquier tratamiento era muy peligroso. Entonces yo le dije ¿Y quien piensa en mí?

 Yo 

tengo
 una 
vida...
¿Porque 
no 
piensan
 en
 mí?

La 
verdad 
es
 que
 no 
le 
tenía 
confianza 
a
 mi
 medico 
para 
hablar
 con 
él
 de 
mi
 vida 
sexual, y
 creí 
todo 
lo 
que 
él 
me
 dijo.
 Hablar
 de 
la 
intimidad
 es
 otra
 cosa,
 una
 mujer
 no
 se 
abre 
a un 
hombre,
 le 
da
 vergüenza.
 No 
busque 
otro
 medico
 porque
 él 
ya
 sabía
 mi
 caso,
 yo 
no quería
 ir
 a 
otro
 sitio 
a 
contarle
 a
 otra 
persona 
lo
 mío.
Total
 no 
me 
había 
embaraza do 
entres
 años,
 pensaba
 que
 estaba
 bien.

No
 disfruto
 mi
 vida
 sexual,
 sufro 
mucho 
en
 ese
 aspecto,
 porque……
¿que 
culpa
 tiene
 mi marido ? 
La
enferma 
soy 
yo,
 y
 el
 sufre
 en
 ese
 aspecto 
por 
mi
 culpa.
 Y
 yo 
con
 esta 
enfermedad,
¿porque 
a
mi?
 Tanto
 dolor, 
tanto 
dolor
 que 
he
 soportado, 
tengo 
tanto
 miedo 
del dolor,
estoy 
tan 
cansada 
de
 que
 me 
duela.
 Tenemos
 una
 relación 
sexual
 al
 mes,
 es
 muy espaciado.
Yo 
tenía
 mucho 
miedo 
de 
quedar
embarazada 
y 
por
 eso 
casi
 no 
tenemos 
relaciones. No estaba a gusto, porque siempre tenía la inseguridad de que me podía quedar embarazada,
hasta
 que 
pasó.



Cuando 
nos 
enteramos 
del 
embarazo 
al 
comienzo
 estuvimos
 contentos, 
pensamos 
que tal vez si se podía, también estuvimos sorprendidos, porque otra cosa que me habían dicho,
 es 
que 
era
 casi imposible
 que
 me 
quede
 embarazada.
 Que 
esos 
medicamentos eran 
tan
 fuertes
 que 
era
 imposible
Mi
 marido
 al
 comienzo 
estuvo
 muy
 enojado 
con
 el
 médico,
 porque
 yo 
le
 reclamé
 cuando me
 salió 
positivo
 el
 examen 
de
 sangre.
 El
 médico 
me
 dijo 
que 
le
 daba
 mucha 
pena, 
pero que 
en 
mi
 caso 
no
 se
 podía 
hacer 
nada,
 que 
si 
ya
 estoy 
embarazada
 lo 
tenía
 que 
tener, aunque 
me 
salga 
mal,
 porque
 el 
no 
iba 
a 
ser 
cómplice 
de
 un
 aborto.
 Que 
si
 lo
 iba
 a 
abortar
 era
 solo
 mi
responsabilidad,
 no 
de
 él.

Pero luego nos dio miedo, terror, lo primero que le dicen a una es que va a salir mal, malformado… con alguna deficiencia o discapacidad. Nadie quiere traer al mundo un hijo así, para que sufra y nosotros también. Pero lo otro que me mataba era que yo me podía morir, con esta enfermedad es así. Imagínese yo lo tengo y luego me muero, que horror, no. O que me vea sufrir con mis dolores, no, no estaba bien… entonces decidimos abortar…

No nos quedo más que esa opción. Imagínese en medio embarazo, que me de una crisis, que
 tenga 
que 
ponerme
 esa
 medicación
 tan
terrible.
 Él,
 mi 
marido
 estuvo
 de
 acuerdo
 y estuvo
 conmigo 
siempre.
Él
 me 
acompaño 
y
 me 
apoyó.

A mi familia cuando les dije que tenía que hacerlo porque había muchos riesgos, me apoyaron.
Respetaron 
lo
 que 
íbamos
 hacer 
y 
nunca 
preguntaron 
nada.

Ya
 en
 el 
consultorio 
de 
la
 médica 
que
 me 
atendió
 me 
desahogue 
por
primera
 vez, 
lloré 
y lloré 
y 
la 
doctora
 me 
escuchó.
 No 
me
 dijo
 nada,
 solo 
me
 dejó.
 Tenía
 mucha
 rabia
 y 
pena.

Esos
 momentos
 fueron 
de
 alivio.
No
 me 
compadecieron,
 solo 
me 
dejaron
 que 
llore.

Todo el proceso fue dificil, tenía miedo al dolor. Pero ahora hay un tratamiento solo con medicamentos y como era algo riesgoso hacer otro procedimiento, me dieron medicamentos.

Fueron algunos días, hasta que me dijeron que había terminado. Cuando tuve el sangrado me tranquilicé y pensé que ya todo terminó. Pero no era así. Tuvieron que hacerme un seguimiento hasta que todo estuvo bien. En el consultorio me dieron el tratamiento, el resto del proceso lo viví en mi casa, en el trabajo. Cuando tenía alguna duda llamaba y me calmaban contestando todas mis preguntas e indicándome que es lo que tenía que hacer.

Yo 
hice 
lo 
correcto, 
o 
hicimos 
lo 
correcto.
 Yo
 siempre 
había 
pensado 
que
 no 
podía 
tener hijos 
nunca,
 y
 con 
esto
 que
 me 
pasó
 lo
 comprobé.
 Luego 
me 
hicieron 
una 
ligadura
 y 
si se 
pudo.
Ahora
 estoy
 tranquila
 y 
mejoró
 mucho 
mi
 vida
 sexual.

Creo 
que 
las
 mujeres
 que 
tenemos 
enfermedades
 como 
la
 mía 
u
 otras 
deben 
asesorarse bien,
 buscar 
varias
 opiniones 
médicas,
 que 
no
 se
 con-en
 de 
un
 solo 
médico.

“Creo que el aborto debería ser legal en situaciones como la mía. Esta experiencia es personal,
 no 
se 
si
 yo 
podría 
ayudar
 a 
otra
 mujer...”


 Reflexión sobre el caso 

de Gayne Villagómez Weir


Abogada, 
especialista 
en
 temas 
de
 género
 y 
derechos 
humanos
 de 
las
 mujeres y
 militante
 del
movimiento
 de
 mujeres


“Del testimonio de Judith se colige una relación de poder médico‐paciente jerárquica, autoritaria y de insensibilidad hacia las necesidades específicas de la paciente. Principalmente se detectan los siguientes aspectos de esta relación:

El médico no ofreció a Judith otras posibilidades de métodos de anticoncepción, ni siquiera lo intentó, sabiendo que por su enfermedad era sumamente peligroso que se quedara embarazada.
Conocía que el condón le producía molestias por la alergia que había desarrollado al mismo, sin embargo insistió en que era el único método posible.
El método del ritmo también le fue propuesto, pero lo consideró de poca efectividad y ligado sobre todo a creencias religiosas, puesto que habiendo tanto métodos científicos efectivos y comprobados, ¿porqué arriesgarse como paciente, y porque recomendarlo como médico/a?
El médico nunca consideró importante buscar medios anticonceptivos que pudieran mejorar la vida sexual de Judith, conociendo que el miedo al embarazo – comprensible desde todo punto de vista‐ impedía que ella disfrutara de las relaciones sexuales con su marido; debió haber tomado en cuenta que esta situación inclusive ponía en peligro su relación afectiva: a su edad y teniendo una vida conyugal, era evidente que tenía o quería tener una vida sexual, pero el doctor nunca exploró otras alternativas porque no consideró importante el caso se Judith y no lo abord como un verdadero profesional.
La relación médico‐paciente estaba marcada por la falta de confianza hacia el doctor, lo cual impedía que Judith pudiera comunicar de mejor forma sus preocupaciones e inquietudes respecto a su salud sexual y reproductiva.
Lo más sorprendente del caso es la reacción adversa del médico ante el embarazo no deseado de Judith, situación que él mismo provocó y que luego se negó en asumir su interrupción.

A más de que nunca se preocupó por aconsejarle un método adecuado para su caso y enfermedad, demostró una total falta de ética, de sensibilidad y de humanidad al conocer del embarazo y de la decisión de Judith de abortar debido a las consecuencias que ésta produciría en el feto y en la vida de la madre.

Prueba de que sí existían otros métodos de anticoncepción accesibles para la paciente, es que luego del procedimiento del aborto, Judith se hizo la ligadura, y como ella misma manifiesta,ahora
 se
 siente
tranquila 
y 
mejoró
 su
 vida 
sexual
 pues 
no
 corre 
el
 riesgo 
de
 quedarse
 embarazada.

En el contexto de la vida personal del Judith, hay de por sí una falta de autoestima y empoderamiento de su vida sexual, quizás en parte causada por su propia enfermedad, lo cual le impidió buscar otra/o profesional al ver que su médico tratante no respondía a sus necesidades.

Fuera de la relación médico‐paciente, sería interesante reflexionar e indagar cómo los médicos ginecólogos varones, se constituyen en facilitadores o inhibidores de la vida sexual y de la vida reproductiva de las mujeres. Como en todas las acciones humanas, en la consulta médica está presente la idiosincrasia, concepción, prejuicios y mitos del médico o médica, en la cual se puede establecer fácilmente una relación de poder desigual, especialmente si es médico varón
Como pacientes, y más aún como mujeres, debemos analizar cómo vivimos esta interacción con los y las médicas que cuidan de nuestra salud sexual y salud reproductiva.

¿Quién toma las decisiones? Nos sentimos libres para expresar nuestras ideas, inquietudes o ¿nos dejamos imponer y callamos? Inclusive cabe preguntarnos cómo vivimos nuestra sexualidad, con todos los problemas de salud que podamos tener, con nuestros prejuicios y pudores, cómo vivimos nuestro cuerpo? ¿Cuáles son nuestros erotismos? ¿Nos sentimos en libertad para hablar de eso?

Para finalizar puede concluir diciendo que nadie nos va a “dar” a las mujeres la libertad de vivir, hablar y compartir sobre nuestra sexualidad, es algo que tenemos que auto‐atribuirnos y ejercer para ser libres.

¿Cuánto de ese arrebato de nuestros derechos y libertades es también responsabilidad de nuestra falta de acción, de empoderamiento y de asumir ser actoras de nuestras vidas?”


http://www.fundaciondesafio-ec.org/pdf/Libro%20decisiones%20cotidianas%20ARTS.pdf
Leer más...

jueves, 20 de noviembre de 2014

Enfrentando la violencia sexual


La edad es un factor importante al momento de enfrentar la violencia sexual, de esta manera, las personas que atraviesan por esta experiencia en la adolescencia les cuesta más enfrentar este tipo de problemas. Esto también está relacionado con el entorno familiar, el siguiente testimonio muestra cómo la falta de confianza y apoyo de los padres afecta psicológicamente a las personas: 

“Yo no tenía la confianza como para decirles nada, mis padres nunca me hablaron de sexualidad, tampoco teníamos, ni tenemos buena comunicación, sentía como que les hubiera defraudado,  porque mis hermanas siempre tan correctas y tan buenas alumnas, como se dice “niñas de casa” y yo sentía como que yo fui la que me arriesgué a irme con los hombres en la noche, lo mas contradictorio es que mi mami es médica y trabaja en campañas para hacer que la gente use métodos anticonceptivos y nunca fue capaz de hablar con nosotros de sexo, entonces para mí el sexo era algo malo, porque así me enseñaron en el colegio que las mujeres son las que se embarazan y son las que se tienen que cuidar, a los hombres no les dan una responsabilidad de su sexualidad, y las mujeres son las que corren peligro, es decir juzgan mucho desde sus prejuicios, para mí era terrible tener que contarle a mi mamá que me había pasado eso, porque me sentía culpable, y además sentía que ella no me iba a apoyar, más bien iba a culparme también. Hubo un momento en el que yo borracha les conté a mis papás lo que me había pasado, pero nunca se volvió a hablar del tema, ellos nunca me preguntaron nada ni se preocuparon de lo legal y de mi estado emocional, solo me seguían comprando las pastillas que me mandaba el psiquiatra y cada vez que llegaba borracha mi mamá me decía que no hay cosa más fea que una mujer borracha pero nunca les interesó afrontar el tema ni en entender el por qué yo me emborrachaba ni por qué me sentía tan mal.”

“Yo no tenía a nadie en quien confiar, ni siquiera mi amiga con la que viví la experiencia porque ella “se hizo la loca”, y además me hizo prometer confidencialidad, me sentía sola e insegura y con una carga pesada y nadie sabía lo que me pasaba, solo el psiquiatra y el nunca le dio importancia a esa parte, solo me daba pastillas y me dijo que no denuncie por que el proceso es muy largo y yo no estoy en condición de afrontar eso.”

“En un primer momento perdió las ganas de estudiar, no quiera hacer nada en su vida, pues cuando contó lo que sucedió a su madre lo primero que hizo fue llevarle al sicólogo del cuartel militar (el padrastro era militar) aduciendo que “estaba loca”. Cuando la sicóloga le confirmó a su madre que era cierto lo que ella decía, las cosas cambiaron para Karina pues ya tuvo el apoyo de su madre, y ella volvió a pensar en cumplir sus sueños, no cree que le afecta para poder relacionarse con otros hombres.”

“Sufrimiento, me acordaba de las cosas y no puedo vivir en paz porque eso se quedó en mi cabeza. 
Siempre, cuando estoy con mi esposo lo recuerdo y a veces me las aguanto porque soy casada y tengo que dejar eso aparte y ver mi vida como estoy ahorita.”

“Mi familia de parte de mi mamá dice que la culpa es mía, que lo que él hizo esta bien, que yo tengo la culpa de todo.”

“Mi tío se enteró porque la persona que lo hizo fue mi primo, yo tenía 5 y el tenía 11 o 12 años. 
Usaba el método de la amenaza, me pegaba, me decía que nadie me iba a creer, y de verdad yo era una niña bien inocente, entonces no sabía ni siquiera lo que estaba haciendo, no sabía lo que estaba mal y lo que estaba bien. Hasta que un día, en algún momento lo vi en la televisión, y me dije “Eso me lo están haciendo a mi, me están violando”…entonces yo quise (piensa y busca 
las palabras para expresar una sensación de la infancia que es confusa) Siempre supe de alguna manera que estaba mal, pero me culpaba a mi misma y no podía ver lo que me hacía mi primo y además esto que él me decía que nadie me iba a creer, que él me iba a pegar. Entonces un día un tío…un tío, nos encontró. Entonces mi primera reacción fue a abrazar a mi tío como pidiéndole ayuda, pero solamente le retó y se fue. Entonces, otra vez dije: No! entonces ¿está bien? Tenía una confusión muy grande, pero si él lo sabía, él obviamente sabía que estaba mal y yo lo abracé buscando apoyo y no hubo ninguna reacción…y la familia. Bueno mi familia es de la sierra y es más conservadora, entonces tapan todo por las apariencias o siempre el hombre tiene la razón. 
Yo nunca se lo dije a mi madre porque me da mucha vergüenza y él tampoco le debe querer decir porque le debe dar vergüenza admitir que él no hizo nada (Refiriéndose al tío)”

“No quiero tener problemas con él, entonces les dije que no lo metan preso porque él se va a vengar, yo tengo miedo que regrese cuando nazca la niña y nos haga algo.”


Informe de entrevistas a mujeres sobre la vulneración de sus Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos
Ecuador
Leer más...

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Dónde suelen darse las agresiones sexuales a adolescentes y niñas


Dónde suele suceder

En la calle: Hay diversos tipos de sobones:

• Los que te piropean por la calle con los ojos salidos de deseo.

• Los que te soban y toquetean en cuanto pueden.

• Los que ligan sólo para su rollo.

• Los que bajo revisiones médicas, psicológicas y familiares, te manosean sólo para su placer.

Pero, todos ellos, para ti… ¡son agresores!

No permitas que te desnuden con la mirada, que te agredan con la palabra o que toquen tu cuerpo cuando tú no quieres. Plántate. Frénales con tu mirada. Con tus palabras. Actúa con firmeza. No te avergüences y ten valor para que se avergüencen ellos. Busca la complicidad de tus amigas o de las personas que te rodean.

Algunos aprovechan los autobuses, el metro, las fiestas y las aglomeraciones, para«meter mano».
Reacciona y responde a la situación concreta, de forma que tú no salgas perdiendo y ellos aprendan para otra ocasión.

Tienes derecho a bañarte desnuda en una playa, si te gusta, a usar minifalda, a no llevar sujetador. Y ellos, no tienen derecho a meterse contigo. Tú no les provocas, les provoca el mal rollo que tienen en su coco.
Si eres simpática, arrolladora, atractiva y ellos, lo viven como una provocación, no te cortes. Es su problema.
A veces hay que parar los pies a los propios compañeros, a los amigos, cuando vas de marcha un sábado, en una fiesta, un fin de semana. Vas a pasar un rato agradable, a divertirte, a estar entre personas de tu confianza… pero, si se pasan, tienes que defenderte y mostrarles tu desagrado y rechazo.


Cinco cosas que tienes que saber

Una.
Te costar á creerlo, pero investigaciones realizadas han constatado que más de la mitad de los abusos sexuales a menores, se dan en la familia por parte de un cuñado, del padre, delabuelo o de un hermano. Si eres una de ellas, no lo ocultes por cariño mal entendido, vergüenzao miedo. Coméntalo con tu madre, con alguna amiga o persona adulta que te ofrezca confianza.
No pienses que no te van a creer, porque ahora ya sabemos que estas agresiones suceden.
Denúncialo. No pares, hasta solucionar el problema que te haya creado esa persona. Te puede hacer mucho daño el ocultarlo.

Dos.
A veces suceden agresiones, por parte de amigos de la familia, que se aprovechan cuando una chica estásola. No te cortes. Coméntalo con tu madre y tu padre. Enfréntate a los supuestos amigos familiares, contando su comportamiento. Decídete por la denuncia judicial, si fuera preciso.

Tres.
Quizá has oído contar historias de profesores, que se meten con el cuerpo de las alumnas, que les agreden con miradas o con palabras, que intentan tocarles o imponerse sexualmente, bajo coacciones, etc. Muchas historias de esas, son verdad. No tienes por qué ceder a estas imposiciones, porque sean tus profes, ni permitir que te agredan. Coméntalo con tus compañeras.
Trata de conseguir su complicidad y denúncialo ante la dirección, la Asociación de Madres y Padres, tu clase, tu madre, etc.

Cuatro.
Hay chicas que también reciben agresiones por parte de algunos compañeros de su propio Centro escolar, tales como: que ridiculicen su cuerpo o el de alguna compañera, ofensas verbales o físicas contra las chicas en los vestuarios de gimnasia, en los pasillos del Centro, en la calle, desprestigiar a una compañera porque no quiere aceptar una relación con un chico, tocar a una chica sin su voluntad, contar chistes despectivos para las mujeres en las fiestas escolares, realizar pintadas ofensivas para las mujeres en las paredes del Centro, intentar acomplejar a las chicas o chicos que no responden a los modelos de belleza establecidos, expresiones ofensivas de los chicos respecto al cuerpo de las profesoras. Y una larga lista de otros hechos, que van configurando una situación de normalización de estas agresiones.

Cinco.
No tengas miedo a desnudarte delante de un médico o de sentarte ante un psicólogo, pero has de ser espabilada, para distinguir el tratamiento necesario para tu salud, de las palabras, miradas, tocamientos, que nada tienen que ver con ella. Cuando no estés conforme con el trato que te dan, no te acobardes y responde, contándolo a alguna persona de tu familiao a alguna amiga y denunciándolo según convenga en cada caso.


Leer más...

martes, 18 de noviembre de 2014

Qué hacer si has sido agredida


No creas que la agresión que te acaban de hacer, es normal, porque es habitual. No pienses: «también les ha pasado a otras chicas», «no tengo que darle importancia…». Párate a contarte a ti misma lo que ha pasado.

No ocultes la agresión recibida. Esfuérzate por vencer la vergüenza, el miedo, el bloqueo. No tengas miedo al«qué dirán» y cuéntale a alguien en quien confíes o a una amiga, lo que te ha pasado y pídele que te ayude.

Nunca te autoculpabilices. Sería el colmo. Eres la agredida no la responsable de la agresión.
Ten valentía para criticar con energía el comportamiento de quien te ha agredido. Ellos casi siempre se defenderán echándote a ti la culpa y diciendo que son inocentes, pero tú, sigue firme con tu denuncia, porque tú eres la que mejor sabes cómo has sido agredida .

Denuncia la agresión, ante tu familia, el Centro escolar, el Centro médico o lugar que veáis más conveniente según cada caso. Puedes denunciarlo también en algún Colectivo social de mujeres que conozcas, o en el Instituto de la Mujer, de la Juventud

…No ocultes los datos, de quien te ha agredido, cuando sea necesario.
Llama a un  teléfono de ayuda , si es que lo hay en tu comunidad , provincia o lugar donde te encuentres 

Qué hacer cuando otra chica te cuente que ha sido agredida

Escuchar con respeto a la compañera agredida.

No desconfiar de ella, de entrada, ni negar la agresión que nos esté contando o pensar que son fantasías.

Estábien que tengas toda la información que puedas sobre los hechos, para que sepáis qué pasos dar para solucionar la situación que esté viviendo.

Desculpabilizarle de la agresión recibida. Ella no ha quedado manchada, quien es indigno es quien le agredió.

Comprometerte y ayudarle a vivir esta negativa experiencia y no pensar que ya le ayudarán otras personas.

Mostrarle afecto, apoyo, solidaridad, darle seguridad. No ocultar la agresión por miedo u otros motivos.

Exigir responsabilidades a quien le agredió, que reconozca el daño causado y que asuma las consecuencias que se sigan.

No seguir conviviendo con el agresor como si nada hubiera sucedido. Plantear el distanciamiento del agresor.

Si no podéis solucionar solas su malestar, acudir a alguna persona adulta de vuestra confianza, o algún centro de ayuda como los que tienes en la página anterior, o llama al teléfono gratuito


 Qué hacer para prevenir las agresiones

Critica y denuncia siempre que puedas, las continuas agresiones sexuales que aparecen en la tele, en las revistas, en la pornografía, como si fuera algo normal.

Colaborarás con ello, a que se cree un estado de opinión, que obligue a los agresores a sentirse avergonzados, rebajados y a que se cuestione el poder que ejercen irracionalmente sobre el cuerpo de las mujeres.

No rías las gracias de los chicos u hombres que confunden las«bromas» con las«agresiones» y el«sentido del humor» con la«actitud sexista», les ayudarás con ello a que traten con respeto al cuerpo de todas las mujeres.


Otra manera de colaborar

Frena de muy distintas maneras, según los casos, a cualquier agresor.

Denuncia públicamente, en tu entorno, cualquier agresión.

Ten siempre complicidad con las chicas o mujeres agredidas.

Sé valiente y colabora en la denuncia pública de toda violación.

Asóciate en grupos de mujeres que luchan contra la violencia a las mujeres o crea tú con tus amigas grupos que se dediquen a ello.


Pon ATENCIÓN en:

No creas que la violencia física contra el violador es siempre la respuesta. Puedes salir perdiendo.

Ten precaución con los anuncios del periódico que solicitan «chicas para trabajar en bares», «señoritas de compañía», «recepcionistas jóvenes para hoteles y pensiones», «au pair para Londres», «chicas para modelos» y cosas parecidas. No siempre coincide la letra con la intención.

Existen algunos cursos, en los que se aprende auto-defensa personal, para responder con habilidad a las agresiones sexuales y librarte de ellas con ingenio y sin violencia. Infórmate sobre ello.


El conocimiento de que todas estas agresiones suceden todavía en tu entorno social, no te debe llevar a vivir asustada o con miedos, si no a: Aprender a distinguir, entre la caricia y el manoseo, el humor y la agresión, la realización de tus deseos y el sentirte forzada a satisfacer deseos ajenos

…Saber defenderte en cada caso, con entereza, inteligencia, habilidad
…Ser firme en la denuncia pública de toda agresión.
Solidarizarte con las demás mujeres en la lucha constante por eliminar cualquier agresión,
por pequeña que parezca.
No privarte de salir a la calle, cuando tú realmente lo desees, eligiendo las circunstancias
(lugares, horas…) que más te favorezcan.


 Agradecemos la imagen a María Jesús Hernández Sánchez 
Leer más...

lunes, 17 de noviembre de 2014

LA INTERPRETACIÓN MASCULINA DE LA MUJER


A principios de los 70s salió publicado en España el libro de Esther Vilar, El varón domado, uno de los libros más populares y polémicos de la época. El texto de Vilar apuesta al poder de la femineidad como forma de control social que las mujeres tienen sobre los hombres. Mediante estrategias de seducción, la mujer controla al hombre, algo de lo que ellos muchas veces no son conscientes. “El hombre fue entrenado y condicionado por la mujer, para convertirlo en su esclavo. Como compensación es premiado periódicamente con una vagina”, afirma Vilar en una entrevista.[1]  
La aparición del libro, justo cuando la efervescencia del movimiento feminista hacía eco en Europa y América, y las mujeres cuestionaban el papel decorativo con el que el sistema patriarcal pretendió esconder la opresión y la explotación de su fuerza de trabajo, fue duramente criticado y puso en cuestión el uso de la feminidad, como un dispositivo que pretendía naturalizar su subordinación y en consecuencia el espacio social y político al que esa naturalización la condenaba: el privado. Aun cuando la discusión se inició en los 70s, considero que el feminismo no ha profundizado suficientemente la reflexión, ni la práctica estratégica sobre la femineidad y su función social en un mundo patriarcal. De allí que algunas de las preguntas iniciadas entonces, todavía siguen vigentes:
¿Es la femineidad un producto de la naturaleza de las mujeres?, ¿para qué sirve?, ¿a quién le beneficia?, si fuera una construcción cultural, ¿por qué las feministas no prescinden de ella? ¿Por qué ese dispositivo de control sigue manejando la conducta humana y se reproduce intocable como si su existencia fuera natural?
Con el surgimiento de la segunda ola del feminismo, a principio de los 70s, los grupos de reflexión feminista permitieron desentrañar el sentido político de la diferencia sexual entre hombres y mujeres, y desarrollar instrumentos de análisis que posibiliten una visión crítica de las construcciones culturales. La cultura fue puesta bajo sospecha, sometida a inspección y encontrada culpable de misoginia, heterosexismo, etnocentrismo y clasismo. Leer como mujer, al tiempo que ejercicio metodológico, se convirtió en actividad política de resistencia a la universalización masculina que la cultura patriarcal impuso por siglos. Así, la interpretación feminista se convirtió en un acto de supervivencia y resistencia a los dictados ideológicos androcéntricos. [2]
En 1970, Carla Lonzi publicó Escupamos sobre Hegel y otros escritos sobre liberación femenina, señalando que “La imagen femenina con que el hombre ha interpretado a la mujer, es una invención suya, el hombre siempre ha hablado en nombre del género humano, pero la mitad del género humano lo acusa ahora de haber sublimado una mutilación. Consideramos incompleta una historia que se ha construido, siempre, sin considerar a la mujer como sujeto activo de la misma”. Con esto Lonzi define la heterosexualidad como un dogma que considera a las mujeres como complementos “naturales” de los hombres, relación que se sostiene a través de la reproducción. [3]
Posteriormente, en 1975, aparece el texto The normative status of heterosexuality escrito por el Colectivo de lesbianas feministas Purple September de Amsterdam en el cual se afirma que una de las definiciones implícitas de la feminidad es la heterosexualidad y que el objetivo general del condicionamiento femenino es hacer que las mujeres se perciban a sí mismas y a sus vidas a través de ojos masculinos, lo que da a la heterosexualidad un estatuto normativo. Si el espacio privado era la razón del confinamiento, para algunas feministas se debía arrebatar de la exclusividad masculina el espacio público y ocuparlo. Sin embargo, para otras, había que transformar algunos aspectos del ámbito privado, uno de esos era la sexualidad. Es así que las radicales acuñan “lo personal es político”, que sirvió para analizar espacios de la vida privada. Kate Millet plantea que “La estructuración de la sociedad a través de la división sexual, limita las actividades, trabajo, deseos y aspiraciones de las mujeres. El sexo es una categoría de posición social con implicaciones políticas”. [4] Transformar lo privado implica transformar las reglas de la relación entre hombres y mujeres y en consecuencia los roles femenino y masculino, lo que a su vez trastocaría profundamente las bases de la política que se estructura en términos de dominio y subordinación entre los sexos. [5]
La definición de la categoría sexo/género de Rubin como “el conjunto de dispositivos por medio de los cuales una sociedad transforma la sexualidad biológica en un producto de la actividad humana” permitió separar las construcciones culturales como femineidad y masculinidad conceptualizadas como género, de la biología. La oposición hombres y mujeres, “lejos de ser una expresión de las diferencias naturales, “exige en los hombres la represión de todos los rasgos localmente definidos como ‘femeninos’ y, en las mujeres, de los rasgos localmente definidos como ‘masculinos’”, con la finalidad de oponer unos a otros. Según Rubin, en todas las sociedades la personalidad individual y los atributos sexuales “se generizan”, vale decir, la cultura los obliga a adecuarse a la “camisa de fuerza del género”. Estos sistemas sexo/género “no son emanaciones ahistóricas de la mente humana” sino productos de la actividad humana, que es histórica y en consecuencia, responden a intereses políticos. [6]
Para Wittig, masculino/femenino, varón/mujer son categorías que ocultan las diferencias que se crean dentro de un orden económico, político, ideológico. Todo sistema de dominación establece divisiones al nivel material que favorecen a un grupo y desfavorecen al resto. Lo mismo ocurre con el sexo: es la opresión de las mujeres por los hombres la que crea el sexo, y no al contrario; creer que el sexo es la causa de la opresión implica creer que el sexo es algo que preexiste a lo social. "Sexo" es una categoría política totalitaria que funda la sociedad como heterosexual; con sus propias instituciones, su propio sistema de leyes, su propia policía. Conforma el cuerpo y la mente, hasta el punto de que no podemos pensar fuera de ella. Los seres humanos somos forzados a que nuestro cuerpo y nuestra mente se correspondan, rasgo a rasgo, a la idea de "naturaleza", a la idea de sexo y de género. Ocurre lo mismo que con la raza: ésta, igual que el sexo, es considerado un dato sensorial, una serie de rasgos o características físicas que pertenecen al orden de lo natural. Pero lo que creemos que es una percepción física y directa es sólo una construcción sofisticada y mítica, una "formación imaginaria" que reinterpreta los rasgos físicos (en sí mismo tan neutrales como cualesquiera otros pero marcados con significados específicos por el sistema social) en función y a través del entramado de relaciones por las que son percibidos. [7]
Julieta Paredes y Espinosa hablan de la importancia de reconocer los intereses a los que responde la división genérica y racial, [8] y la normatividad que ello implica en la regulación de los cuerpos a favor de un grupo y detrimento del otro y que implica el hecho práctico de que una persona por sus características físicas de hembra (vulva, vagina, senos y capacidad reproductora) es socialmente reconocida y construida como mujer; o de piel (oscura), y en consecuencia vive una realidad diferente sin los privilegios y prerrogativas sociales, económicas, ideológicas y por tanto políticas de quienes son reconocidos y construidos como hombres y blancos. [9]
De esta manera, la modelación del cuerpo sexuado, es decir la generización en una identidad masculina o femenina, es parte del dispositivo de regulación ejercida desde ámbitos de poder y que posiciona a uno de los cuerpos e identidades al servicio del otro. La construcción de esa diferencia sexual aparentemente irreconciliable en base a supuestas características biológicas marca el género, así la feminidad, es construida desde la masculinidad para su servicio y dominio. De ahí que exista una suerte de coacción en hacer corresponder cuerpo y mente a la idea de "naturaleza" y que justifica y refuerza la heterosexualidad como única forma de relación natural y complementaria entre hombres y mujeres.
Pisano plantea que la reducción de la sexualidad al espacio reproductivo es fundamental para declarar al cuerpo como objeto para ser dominado. El hombre concebido como superior, domina su cuerpo, crea, piensa, organiza y elabora valores, lo que se define como masculino y traduce a su cuerpo el lugar de entrenamiento y desarrollo para el dominio. El cuerpo mujer, por su función reproductora, reducido a sujeto instintivo y/o a objeto de placer, está anulado como sujeto pensante, supeditado al dominio. Estos son algunos de los signos con que se construyen las ideas de feminidad y donde la mujer pierde automáticamente la autonomía e independencia, para formar parte de una masculinidad que piensa y diseña nuestra subordinación.
Los modelos eróticos con que somos socializadas van construyendo y reconstruyendo la simbólica de lo femenino desde los poderes culturales, que son reforzados permanentemente por la iconografía de los medios de comunicación y de grupos culturales que, aunque, aparentemente tengan una posición permisiva o cuestionadora de la sexualidad o de la libertad, en lo medular siguen sosteniendo los viejos valores de la masculinidad. Para cambiar estos valores se requiere necesariamente de un proceso político cultural civilizatorio que cuestione en lo más profundo los viejos estereotipos de la sociedad patriarcal, que sigue totalmente vigente, aunque se haya travestido de una seudo igualdad en esta masculinidad moderna. [10]

LAS MODAS Y LA MODELACIÓN DE LA FEMINIDAD
La femineidad no es una forma esencial de ser de las mujeres, sino una construcción interesada. Las mujeres hemos sido diseñadas rasgo a rasgo bajo los intereses de la masculinidad. Un ejemplo claro de ello son las modas, creadas desde el pensamiento masculino para dominar a las mujeres.
La moda indica un mecanismo regulador de elecciones, son aquellas tendencias repetitivas, ya sea de ropa, accesorios, estilos de vida y maneras de comportarse, que marcan o modifican la conducta de las personas. 
Simmel la define como la imitación de un modelo que proporciona satisfacción a la necesidad de apoyo social y conduce al individuo al mismo camino por el que todos transitan.[11] De ahí que la moda debe ser conceptuada como un sistema de instituciones, esto es, una sucesión de prácticas sociales repetidas con regularidad y continuidad, sancionadas y mantenidas por normas sociales, que encuentran su importancia fundamental dentro de la estructura social.[12]
Con el advenimiento y desarrollo del capitalismo la moda adquiere relevancia, siendo el consumo, uno de los objetivos principales; referida a la compra y uso de mercancías como hechos sociales, constituye la etapa final del proceso económico. En tal sentido, la moda tiene la función de generar necesidades y satisfacción personal, llegando incluso a forjar procesos de fetichización. Por medio de la mercadotecnia o publicidad, herramientas que fomentan el consumismo, el sistema capitalista al tiempo que promueve la adquisición competitiva como signo de status y prestigio, marca las reglas de comportamiento de los sujetos a través del mandato de la moda. [13]
La moda no es un fenómeno de la modernidad, su función principal está en la modelación de comportamientos, genéricos y de clase. Existen ejemplos muy antiguos de imposición de modelos de vestimenta con el objeto de limitar la movilidad de las mujeres. En el siglo X inició en la China la costumbre de vendar los pies de las niñas desde los cinco años para usar el zapato de loto. Desde entonces las mujeres chinas de todas las clases han experimentado el dolor atroz de atrofiar el crecimiento de sus pies. Se creía que manteniendo a las mujeres físicamente limitadas sería menos probable que alcanzaran independencia mental. Los pies deformados eran sinónimo de belleza y el entorno juzgaría que una mujer sin pies minúsculos, estaba desahuciada para contraer matrimonio. La meta del vendaje era juntar los dedos del pie y el talón de modo que el pie pudiera formar un arco, con el propósito de cambiar la posición del cuerpo, de modo que siempre que caminase una mujer, sus nalgas se movieran para apoyar la parte superior del cuerpo. El efecto es similar a usar zapatos de tacón alto actualmente.
Si bien la moda ha cambiado a lo largo de los años, durante el siglo XIX y principios del XX, la denominada moda de clase, respondió a estándares diferenciados, creados, adoptados y difundidos por las élites, con objeto de fijar posiciones sociales. La historia de la indumentaria femenina y la moda no son inocentes. Los valores que situaban a la mujer como “dama inmaculada”, “madre entregada”, “ingenua”, “inocente”, “sin deseos”, “dependiente” y “acompañante del hombre”, fueron inculcados junto a ideales religiosos que predicaban la culpabilidad de la mujer en el pecado original y, en consecuencia, la dependencia de la mujer respecto al hombre. Dichos ideales debían reflejarse en la imagen física de las mujeres, así como en su vestimenta. La imagen de pureza se mostraba en pieles pálidas para lo cual bebían, entre otras cosas, vinagre que aclaraba su cutis.
La vestimenta evolucionó hacia vestidos cada vez más elaborados, aparatosos e incómodos. El vestido victoriano se caracterizaba por cubrir el cuerpo desde el cuello hasta los pies. La parte superior, cubría completamente el torso y los brazos y llevaba debajo un corsé para estrechar la cintura. La falda destacaba por ser muy abultada, lo cual se lograba mediante una estructura de un metal. Si bien el uso de estos accesorios servía para adelgazar la silueta y hacerla más atractiva para los varones, el sentido fundamental de la estética femenina estaba centrada en su imagen débil y dependiente. Los corsés aprisionaban tanto los pulmones que las mujeres se desmayaban con demasiada frecuencia. El corsé desapareció a inicios de la Primera Guerra Mundial debido a que las mujeres debían suplir la mano de obra masculina y requerían mayor comodidad en el vestir para producir mejor. Los tacones eran y aún son indumentarias que representan el símbolo de sumisión dadas sus características restrictivas sobre el cuerpo, ya que limitan la movilidad, afectan el equilibrio, disminuyen la velocidad de desplazamiento y aumentan el cansancio corporal al caminar largos trayectos.
El tacón es reconocido como uno de los más comunes fetiches preferido por los hombres, razón por la cual se utiliza con frecuencia en actividades de prostitución y en los espectáculos diseñados para el público masculino. La falta de inocencia del uso de tacones radica fundamentalmente en los diversos problemas médicos asociados a su uso, como deformaciones en la columna, dolores de espalda, problemas renales o de ovarios. Las mujeres sufren de cuatro veces más problemas en los pies que los hombres, a causa de los tacones. Problemas como el Hallux valgus, Sesamoiditiso el Dedo en martillo son provocados o agravados por el uso de tacones. Estas indumentarias junto a los diversos símbolos de la femineidad como las uñas largas, la depilación de las piernas, el maquillaje, la modelación de un cuerpo delgado, etc., constituyen mandatos genéricos de la femineidad, que tampoco son inocentes.
Si bien el planteamiento feminista reivindica posiciones construccionistas sobre el género y la sexualidad, la modelación binaria del género sigue siendo una práctica cotidiana en ellas como en toda la sociedad. No es raro encontrar activistas feministas vestidas y arregladas a la usanza femenina, sobre todo si deben aparecer en los medios de comunicación. Lo cual significa que el dispositivo del control masculino sigue manejando incluso las mentes más críticas y disidentes presentándose como modelos a seguir dentro de los propios mandatos de las reglas de opresión patriarcal. Así, pareciera que la sexualidad es una fuerza natural que existe con anterioridad a la vida social, eterna, inmutable y transhistórica, imposible de modificar, y que la interiorización de las normas sociales que ordenan la sexualidad, que sirven al refuerzo del status quo, y ratifican la hegemonía de los varones occidentales, blancos, heterosexuales y de clase media y media alta es difícil de romper. Sin embargo, la cadena de la opresión, en el último eslabón se rompe. El feminismo requiere revisar a profundidad los dispositivos de control patriarcal y, las feministas transformar nuestro ámbito privado como ejercicio de lo político. ♀

Norma Mogrovejo
[1] The Tonight Show, programa televisivo de la NBC,  Agosto de 1998.
[2]Suárez, Beatriz, De cómo la teoría lesbiana modificó a la teoría feminista (y viceversa), Publicado en Internet en la dirección: http://webs.uvigo.es/pmayobre/pc/profesorado_11.htm#beatriz, revisado 20 de diciembre 2012.
[3] http://www.nodo50.org/herstory/textos/Escupamos%20sobre%20Hegel.pdf
[4]  Hernández, Alma Rosa (1990),”Historia, ideología y praxis del feminismo en México”. UNAM, México, Pág 26.
[5] Millett, Kate (2010), Política sexual, Cátedra.
[6] Rubin, Gayle (1986), El tráfico de mujeres: Notas sobre la economía política del sexo, Nueva Antropología Vol.VIII, N°30, México.
[7] Wittig, Monique (2006), El pensamiento heterosexual y otros ensayos, Egales.
[8] Espinosa, Yuderkis (2007), Hasta dónde nos sirven las identidades en Escritos de una lesbiana oscura, reflexiones críticas sobre feminismo y política de identidad en América Latina, en la frontera, Buenos Aires, Pág 32.
[9] Paredes, Julieta (2006), Para que el sol vuelva a calentar en No pudieron con nosotras: El desafío del feminismo autónomo de Mujeres Creando, Serie: Entretejiendo. Crítica y teoría cultural Latinoamericana, Elizabeth Monasterios P. editora, Plural Editores, Ecuador, pág. 66.
[10] Pisano, Margarita, Lesbianismo: un lugar de frontera, http://mpisano.cl/articulos/lesbfrontera.htm
[11] Simmel, Georg (1988), La aventura, Barcelona, Península, pg 28.
[12] Entwistle, Joanne (2000), El cuerpo y la moda, Barcelona, Paidós.
[13] Lipovetsky, Guilles (1990), El imperio de lo efímero, Barcelona, Anagrama, pg. 17.

http://normamogrovejo.blogspot.com/2014/11/la-femineidad-construccion-perversa-de.html
Leer más...